Juegos

La Payada
Consiste fundamentalmente en un juego de destreza verbal e intelectual. Se trata de una disputa argumentativa, acompañada con guitarra en que los contrincantes establecen un tema y se van alternando con el canto de manera improvisada. Gana aquel que resiste con mayor gracia y maestría. En la campaña era frecuente que durara varias horas y hay testimonios que dan cuenta de algunos contrapuntos que llegaron a extenderse por una jornada.
El Juego de Cañas
Es uno de los juegos gauchos más antiguos, de origen español. Consiste en que los jinetes deben imaginar cargas de combate y por ende, escapar, hacer círculos, semicírculos, ya sea en grupos o en hileras. Se inicia cuando el primer jugador pasa frente al bando contrario, de donde sale un adversario en su persecución y bolea simbólicamente a su caballo (con boleadoras hechas de material inofensivo); el boleado debe entrar al bando opuesto y permanecer allí. Un tercero sale entonces en persecución del que arrojó las bolas y a su vez le bolea su caballo, debiendo éste ingresar al grupo enemigo. El juego termina cuando los hombres de un bando están en el de los contrarios y éstos se mantienen en el propio.
El Pato
Cuenta la tradición que esta diversión criolla nació, como su nombre lo indica, a raíz de una disputa entre paisanos por un pato de verdad, generándose el clásico tironeo para arrebatárselo unos a otros. Actualmente el juego consiste en que 2 equipos de 4 jinetes cada uno deben introducir una pelota blanca, envuelta en cuero y con seis manijas, dentro de un arco de 2,70 metros de alto con una red de 1 metro de circunferencia en la punta. La cancha debe tener un largo máximo de 220 metros y mínimo de 180, por un ancho de 90 (máximo) u 80(mínimo). Los caballos pueden ser de cualquier alzada.
La Taba
Se trata en realidad de un juego de origen griego, introducido en nuestro país por los españoles. Se difundió muy pronto entre el paisanaje cuando los hombres se reunían en la pulpería en momentos de descanso o en reunión de cuadreras. La taba es un hueso de la pata de los animales, con un lado cóncavo y el otro plano. La cancha se delimita por un par de rayas en la tierra, separadas algunos metros entre sí. El juego consiste en arrojar el hueso desde atrás de una de esas rayas, debiendo caer más allá de la otra. Si el lado cóncavo queda hacia arriba se gana: eso implica "suerte"; si queda hacia abajo se pierde. Suele ir acompañado de apuestas realizadas por participantes y espectadores.
El Truco
Se trata de un juego de naipes en el que pueden participar 2 ó más jugadores (por lo general, se busca que el número de jugadores sea par) en el que priman la suerte y la habilidad. Su nombre deriva justamente de su metodología, ya que se puede mentir o engañar al adversario, como en el póker, para hacerlo desistir de una apuesta.
Se juega con barajas españolas de 48 cartas, de cuyo mazo completo se retiran todas las barajas correspondientes a los números 8 y 9, quedando así reducido a un total de 40 cartas. Tiene una escala propia de valores que reconoce en primer término al as de espadas, seguido por el de bastos.
La Carrera de Sillas
Es otro de los juegos típicos de nuestro campo y se realiza generalmente en el marco de una jineteada. Consiste en la reunión de varios jinetes que forman una rueda alrededor de varias sillas, siempre una menos que la cantidad de participantes. Al comenzar la música comienza también la vuelta alrededor de los asientos; al interrumpirse aquélla, los jinetes deben desmontar rápidamente y sentarse, quedando fuera del juego el que no consiguió su silla. Así, descalificando al paisano que queda de pie y quitando un asiento por vuelta, el juego continúa hasta que quede un único ganador. Este entretenimiento tiene su versión urbana, obviamente sin caballos.
La Carrera de Sortija
Este juego es otra diversión criolla traída por los conquistadores españoles y ha perdurado hasta nuestros días. Consiste en pasar a caballo bajo un marco de madera del que pende, apenas atada, una sortija. A toda carrera del animal cada jinete debe retirar la sortija enganchándola con un palito. Si lo logra, recibe un premio y el aplauso festivo de la concurrencia.
La Cogoteada
Se practicaba antaño en la campiña. Consistía en un rudo pasatiempo entre dos jinetes que, previo desafío, arrancaban a escape luego de pasar sus brazos por la nuca o parte posterior de sus cuellos. A toda furia, se esforzaban por derribarse recíprocamente del caballo, resultando vencedor aquél que conseguía tumbar al adversario.
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